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Cómo freír croquetas congeladas o no y que queden perfectas

Cómo freír croquetas congeladas o no y que queden perfectas

Las croquetas forman parte de nuestra gastronomía desde tiempo inmemorial y aunque no esté claro que seamos los inventores, porque la salsa bechamel no es nuestra, sí que podemos decir que hemos bordado el invento como nadie.

Por eso, y porque es difícil que exista alguien al que no le gusten, vamos a contarte todos los trucos del paso final, cómo freír croquetas para que te queden crujientes, sin que se abran, ni se rompan.

El contenido de la croqueta y el punto de la bechamel es esencial, pero el rebozado y la fritura pueden bendecir o estropear el plato.

Vayamos paso por paso para saber cómo freír croquetas congeladas o descongeladas paso a paso:

1-Las croquetas caseras suelen ser  las más ricas, qué duda cabe, pero sino tienes tiempo y las compras congeladas, los pasos para freírlas en su punto son los mismos. Aunque, la experiencia dice que las compradas tienen más riesgo de abrirse o romperse cuando se fríen. Y es posible que se deba al tipo de rebozado.

2-El rebozado de la croqueta es crucial para que no se abra. Lo aconsejable es que sea doble. Uno de huevo y dos de pan rallado o uno de pan rallado y otro de harina. A tu elección.

Es preferible que el pan rallado a utilizar sea grueso, así aseguras que la croqueta quede crujiente. No se te olvide que una de las cosas que más nos gustan de las croquetas, es ese delicioso crujir al partirlas!

3-Si no tienes una freidora, escoge una sartén de paredes altas, en la que puedas verter una gran cantidad de aceite, lo suficiente para que cubra las croquetas. Deja que se caliente, pero que no humee porque sino se estropea al quemarse. Lo que implica que el aceite pierde propiedades y además, no deberías reutilizarlo.

4-El tipo de aceite para freír croquetas es otro de los puntos a tener en cuenta a la hora de freír croquetas y que no se rompan.  Por sus enormes cualidades el aceite de oliva virgen extra es el que resiste temperaturas más altas y por lo tanto puede calificarse como el mejor aceite para freír. Pero hay alternativas, si prefieres que el aceite no se note en la fritura o quieres escoger uno más económico. En estos casos, te recomendamos el aceite de girasol alto oleico y el de orujo de oliva. Reúnen todas esas condiciones y son especiales para freír, de forma también saludable.

De hecho, los profesionales de hostelería suelen utilizar para freír aceites especiales de freidora que están elaborados para soportar altas temperaturas, evitar la producción de humos y espuma y ser reutilizados. Aceites Sandúa ofrece productos en esta línea y todos ellos sin aceite de palma, para que sean siempre saludables.

5-Cuando el aceite esté caliente,  lo sabrás poniendo sólo una croqueta y ver que empiezan a salir burbujas, vas añadiendo poco a poco las demás, pero con espacio entre ellas. Sobre todo si la croqueta está congelada. Si es así, la temperatura de la croqueta enfría el aceite y puede provocar que se abra o rompa. Este suele ser uno de los errores más característicos a la hora de freír croquetas congeladas, así que tenlo en cuenta y no las apelotones en la sartén.

Un truco que te puede servir, es dejar las croquetas congeladas a temperatura ambiente unos 30 minutos, así no bajará tanto el calor del aceite al freírlas.

No pasa nada si las fries directamente del congelador sino te ha dado tiempo, sólo que tendrás que vigilar que el aceite no pierda calor. Lo notas porque deja de hacer burbujas.

6-Sellar la fritura también te ayudará a que la croqueta congelada no se rompa o abra. Esto se consigue dándole la vuelta antes de que se dore.

Después de hacer esto, ya puedes dejar que vayan tomando ese dorado tan característico.

7-El paso final consiste en poner sobre papel absorbente las croquetas recién fritas y dejar que escurra la grasa.

Otro truco que te servirá consiste en meter las croquetas en el microondas si ves que se han enfriado demasiado por dentro. Sólo unos segundos bastarán. Y a temperatura alta.

Y un consejo más para las croquetas congeladas. Lo habitual es hacer más croquetas que las que consumes en el día y quieras congelarlas. Nuestro truco consiste en congelarlas en una bandeja, la de hielo viene estupendamente. Las colocas de una en una, dejas que se congelen y cuando estén como una piedra, las metes en una bolsa apta para congelar en la misma posición horizontal de la bandeja. Te ocuparán menos espacio. Es la mejor manera para que las puedas coger de una en una y freír las que quieras en cada momento.

Freír croquetas un día y comerlas al día siguiente no da buenos resultados. Se reblandecen y olvídate de que queden crujientes. Mejor consumirlas en el día.

Si no has hecho esto, y quieres saber cómo despegar las croquetas congeladas, lo mejor es que las saques a temperatura ambiente un tiempo corto, para poder separarlas más fácilmente.

Bueno, pues ya tienes todos los consejos que necesitas para saber cómo conseguir la fritura perfecta de tus croquetas, sin que se rompan y que queden muy muy crujientes.


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